Imagina por un segundo a una bacteria diminuta, aparentemente insignificante, que puede hacer algo digno de una película de ciencia ficción: ¡generar electricidad de manera totalmente natural! No, no es el argumento de la próxima serie de Netflix ni la criatura favorita de los supervillanos para sus planes secretos; se trata de uno de los descubrimientos más WTF de la ciencia reciente. Prepárate para conocer a la bacteria que puede literalmente “encender la luz”. Si alguna vez pensaste que la electricidad fluía solo entre cables, este artículo va a reconfigurar tu mente… y dejarte con ganas de enchufar hasta el tupper del almuerzo.
Los microbios eléctricos: así funciona la bacteriana dinamo
Hablar de bacterias eléctricas suena tan raro como apetitoso, pero la realidad supera la ficción. Desde hace unos años, los científicos han identificado microorganismos que pueden, ni más ni menos, que generar corriente eléctrica. Entre ellas destaca la famosa (y elegante) Geobacter sulfurreducens, una campeona de la electricidad.
¿Quiénes son las Geobacter?
Las Geobacter son bacterias que viven en suelos y sedimentos, sobre todo aquellos ricos en metales y muy pobres en oxígeno, es decir, justo donde no suele prosperar nada. Para sobrevivir en ambientes tan extremos, estas bacterias han desarrollado una habilidad única: transportar electrones fuera de su cuerpo, utilizando literalmente nanocables biológicos. Así es, estas bacterias pueden conectarse a su entorno —un poco como los personajes de “Avatar”— y liberar electricidad en el proceso.
La electricidad bacteriana: ¿cómo ocurre realmente?
En palabras simples: mientras otras bacterias respiran oxígeno, las Geobacter «respiran» metales, transfiriéndoles electrones a través de estructuras especializadas. El resultado: una transferencia de electrones (¡corriente eléctrica!) directamente del interior de la bacteria hacia fuera. Esto lo hacen gracias a unas “extensiones” en forma de filamentos proteicos llamadas nanocables bacterianos. ¿El resultado? ¡Una conexión miniaturizada digna del mejor ingeniero eléctrico!
El laboratorio de Frankenstein… microbiano
¿Es esto nuevo?
Las bacterias generadoras de electricidad no son invención del siglo XXI. A decir verdad, la primera batería biológica reconocida se remonta, nada más y nada menos, que a la década de 1910. Sin embargo, los científicos modernos están llevando estas ideas al siguiente nivel. Hace poco, investigadores de la Scientific American han desarrollado los llamados “circuitos vivos”, ensamblando bacterias para mantener dispositivos eléctricos a bajo coste, de manera sostenible y hasta en condiciones donde una pila normal no funcionaría.
El futuro de la bioelectricidad
La bioelectricidad está escalando peldaños: desde alimentar sensores en bosques y National Geographic hasta limpiar fuentes de agua contaminada y crear fármacos. Incluso, con una pizca de ciencia e imaginación, podríamos hablar de calcetines con bacterias que recarguen tu móvil cada vez que des un paseo por el parque.
¿Bacterias para recargar el móvil?
Parece un chiste de mal gusto, pero en realidad, ya se han desarrollado prototipos de baterías bacterianas capaces de generar suficiente voltaje como para alimentar dispositivos simples. Si te preguntas cómo esto sería posible en el día a día, piensa en sensores remotos, sistemas agrícolas inteligentes o, más adelante, incluso en la recarga de móviles mediante bacterias trabajando bajo tu escritorio. Aunque esto último suene más a “travesura de un genio loco”, la ciencia está cada vez más cerca de hacerlo realidad.
Nanotecnología y bacterias en acción
El siguiente gran paso será combinar lo mejor de ambos mundos: usar la biotecnología para modificar bacterias y dotarlas de nanocables más eficientes o mayor capacidad de producción. Imagina un biorreactor minúsculo en tu próxima planta decorativa que, mientras absorbe el sol, también genera energía para una pequeña luz… ¡naranja chillón, por supuesto!
¿Se puede hacer en casa? Una mirada DIY a la electricidad bacteriana
Este asunto suena tan improbable como construir una pila casera con limones. Pero si la ciencia te inspira el lado “maker”, aquí tienes un vídeo que ofrece algunas ideas DIY para generar energía… ¡usando agua y sal! Aunque el experimento del vídeo no involucra directamente bacterias, es una introducción fascinante para entender cómo pequeños fenómenos químicos pueden convertirse en electricidad sin enchufes ni centrales nucleares:
¿Sabías que puedes obtener energía solo con agua y sal? Este vídeo te muestra cómo hacer un sencillo experimento casero alucinante. ¡Tal vez sea la chispa de inspiración para tu propio bio-proyecto! #ideas #diy #tools #tips
¿Por qué esto es un descubrimiento tan “WTF”?
En pleno siglo XXI, cuando pensamos que todo está inventado y que la única forma de obtener electricidad es a partir de energías fósiles o renovables tradicionales, resulta que la naturaleza tenía guardado un as bajo la manga. Las bacterias eléctricas ponen patas arriba nuestro concepto de energía: transforman residuos en corriente; viven donde las pilas normales fracasan, y prometen transformar industrias con soluciones ecológicas y creativas.
De hecho, ya se están testando biosensores alimentados por bacterias para detectar toxinas, sensores ambientales autómatas y hasta lámparas que funcionan con microbios. La carrera de la bioelectricidad solo acaba de empezar, y quién sabe si tu próximo dispositivo “eco” será alimentado por un ejército invisible de microgeneradores bacterianos.
¿Te animas a saber más?
Las bacterias generadoras de electricidad han llegado para electrificar la ciencia y tu curiosidad. Si este tema te ha dejado boquiabierto, no dudes en explorar más artículos locos y sabrosos de ciencia WTF aquí en el blog. ¡La naturaleza está llena de sorpresas y nosotros te invitamos a descubrirlas electrizantemente!

