Saltar al contenido
Elmundoesflipante

Escribe y te iremos mostrando historias relacionadas.

Juan Tamariz no hacía trucos: hacía que una baraja tuviera sentido del humor

Recreación artística hiperrealista de Juan Tamariz con chistera morada y chaleco, sonriendo mientras toca su violín imaginario y hace levitar cartas

Juan Tamariz ha muerto, pero la magia se ha quedado haciendo trampas en los bolsillos de medio país. Ganó el Mundial de Cartomagia, convirtió un violín invisible en una firma universal y consiguió algo bastante más difícil que adivinar una carta: que varias generaciones se tomaran en serio el asombro sin dejar de reírse. Estas son 10 cosas que probablemente no conocías de Juan Tamariz, el mago que convirtió una baraja y un violín invisible en puro espectáculo.

Hay gente que sale en televisión y hay gente que se queda viviendo dentro de la televisión. Juan Tamariz pertenecía a la segunda categoría. Bastaba con que apareciera aquella melena imposible, la baraja en la mano y el violín imaginario preparado para que el salón de casa se convirtiera en una mesa de magia.

Tamariz murió el 18 de agosto de 2026, a los 83 años. La noticia la confirmó su familia. Y sí, toca decirlo: se ha ido uno de los grandes. Pero escribir otra biografía con fechas en fila india sería hacerle un flaco favor. A Tamariz no se le entiende por acumulación de años. Se le entiende por las cosas rarísimas que consiguió que parecieran normales.

1. El chaval que se presentó antes de tiempo

Cuando tenía 16 años quiso presentarse a una prueba para la que, según contó en una entrevista, había que tener 20. La norma decía “todavía no”. Tamariz entendió “vuelve con más ganas”. Dos años después regresó, superó la prueba y dejó al jurado con la sensación de que quizá el reglamento necesitaba una actualización.

No es una escena de película: es la clase de anécdota que explica por qué aquel hombre no necesitaba ponerse solemne para ser extraordinario.

2. En 1973 no ganó una tertulia: ganó el Mundial

En el Congreso Mundial de Magia FISM de París, Juan Tamariz se llevó el Primer Premio Mundial de Cartomagia. Dicho sin humo: se plantó ante la élite internacional y salió con el premio gordo de las cartas.

Antes ya había conseguido un segundo premio de micromagia junto a Juan Antón en 1970. Pero París fue el golpe sobre la mesa. La baraja dejó de ser “ese señor simpático que sale en la tele” y pasó a ser territorio internacional.

La Federación Española de Sociedades Mágicas recoge su palmarés y sitúa ese premio de 1973 como uno de los grandes hitos de su carrera.

3. No hacía trucos. Hacía juegos

En una entrevista de RTVE, Tamariz explicaba que no le gustaba llamar “trucos” a lo que hacía. Prefería “juegos”. Parece una manía lingüística, pero ahí está toda la jugada.

Un truco termina cuando descubres el mecanismo. Un juego empieza cuando te dejas llevar. Tamariz no quería que el público se quedara mirando sus dedos como un inspector de aduanas. Quería que entrara en la historia, se despistara, se riera y, de paso, jurara que la carta había desaparecido de verdad.

4. Practicaba con horarios de villano nocturno

En una entrevista con El País, contó que dedicaba más horas a la magia que a dormir. Su horario era de nueve de la mañana a cinco de la tarde, porque el insomnio también puede acabar trabajando para el espectáculo.

Y había más. Según aquella conversación, en Cádiz una baraja podía durarle dos o tres días. No porque el Atlántico tenga poderes destructivos sobre el cartón, sino porque Tamariz la usaba, la estrujaba y la sometía a una jornada laboral que habría hecho pedir vacaciones a cualquier naipe.

5. El violín no sonaba, pero todo el mundo lo escuchaba

Su violín invisible era una broma, una firma y una contraseña. No hacía falta explicar nada: dos manos en el aire, una melodía imaginaria y ya estaba montado el espectáculo.

Lo maravilloso es que no era un adorno colocado encima de la magia. Era su manera de recordar que el asombro también puede entrar haciendo el payaso. Tamariz podía hablar de teoría, psicología y atención, y cinco segundos después estar tocando un violín que no existía. Esa mezcla era el truco.

6. Antes de ser maestro internacional fue Don Estrecho

Para mucha gente fue el señor de las cartas. Para otra, fue uno de los Tacañones de Un, dos, tres… responda otra vez. Su personaje de Don Estrecho pertenece a esa televisión en la que un gesto bastaba para que todo el país supiera quién había entrado en pantalla.

Ahí está una de sus jugadas más finas: podía ser una autoridad mundial para los magos y, al mismo tiempo, un personaje reconocible para quien no había sostenido una baraja en su vida.

Juan Tamariz como Don Estrecho, uno de los Tacañones de Un, dos, tres… responda otra vez. Vídeo: archivo del programa en YouTube.

7. Lo suyo no era guardar secretos bajo siete candados

Tamariz no entendía la magia como una caja fuerte que solo se abre con contraseña. En una entrevista dejó una frase que resume bastante bien su filosofía: “Lo bonito es compartir”.

Por eso escribió, explicó y enseñó. El dossier profesional de Alicia y Juan Tamariz habla de más de 20 libros. No se limitó a hacer magia: pensó cómo funciona, cómo se construye la atención y por qué una buena mentira escénica necesita estar mejor contada que muchas verdades.

8. También ganó un premio por pensar la magia

En 2009 recibió el premio honorífico de Teoría y Filosofía en el Congreso Mundial de Magia de Pekín, según la entrevista publicada por El País. Es un detalle importante porque rompe la imagen del mago como atleta de dedos.

Tamariz no solo quería que una carta apareciera donde no debía. Quería entender qué mira el público, qué cree que está mirando y en qué momento exacto decide que lo imposible acaba de ocurrir.

9. Su último gran truco fue seguir siendo él mismo

En los días de su despedida, compañeros y familiares contaron que siguió haciendo magia para quienes iban a visitarlo hasta poco antes de morir. La Cadena SER recogió ese recuerdo.

No hace falta inflarlo. Ya es una escena enorme: un hombre de 83 años, rodeado de gente que ha ido a despedirse, sacando todavía una baraja para regalar unos segundos de desconcierto.

Un momento de archivo para ver al campeón mundial de cartomagia en acción. Vídeo: FISM / YouTube.

10. La magia no se ha quedado sin final

Juan Tamariz se ha ido, pero dejó algo más difícil de heredar que un repertorio: dejó una forma de mirar. La idea de que una carta puede ser una historia. Que una broma puede desarmar al público. Que la técnica importa, pero la emoción manda.

Así que sí: habrá quien intente copiar sus juegos, su violín y hasta su manera de decir “chan-ta-ta-chán”. Lo tiene complicado. La melena se puede imitar. El violín, también. Lo que no se copia tan fácil es esa mezcla de precisión, generosidad y caos feliz que convertía cada actuación en una fiesta.

Juan Tamariz no hacía que las cartas obedecieran. Hacía que durante unos minutos todos aceptáramos encantados que las cartas tenían ganas de hacer lo que les daba la gana.

Para escribir este artículo hemos consultado estas fuentes

RTVE: muerte de Juan Tamariz — confirmación del fallecimiento y recorrido televisivo. – FESMA: palmarés de Juan Tamariz — premios y congresos mágicos. – RTVE: “hace juegos y no trucos” — entrevista sobre su manera de entender la magia. – El País: conversación de 2019 — práctica, horarios y filosofía de compartir. – Cadena SER: despedida y últimos días — testimonios del homenaje. – Dossier Alicia y Juan Tamariz — trayectoria, obra y bibliografía.

Infografía editorial 3D de Juan Tamariz con chistera morada, sonrisa de dientes irregulares y los hitos 1973, campeón mundial de cartomagia, 16 años, más de 20 libros, juegos no trucos, el violín invisible y Tacañón
Juan Tamariz, en versión 3D, con las pistas que explican por qué su magia no se parecía a la de nadie.