¿Sabías que el concepto de «meme viral» es mucho más antiguo de lo que crees? Mucho antes del auge de los gatos bailando en internet o del infame “Rickroll”, la sociedad victoriana ya disfrutaba de sus propios chistes virales. Pero, ¿cómo es posible que un meme circulara cuando ni siquiera existía el WiFi, el email, ni el más mínimo GIF animado? ¡Prepárate para descubrir el fascinante origen del primer meme victorianamente viral y cómo conquistó el mundo… sin necesidad de Internet!
La era victoriana: origen insospechado de la cultura meme
Entre 1837 y 1901, la era victoriana fue uno de los periodos más transformadores de la cultura occidental. Una época de sombreros extravagantes, postales misteriosas, humor sutil y, por supuesto, de memes analógicos. Los victorianos, aunque parezcan serios en las fotos, disfrutaban plenamente de los juegos humorísticos y mensajes visuales escondidos.
¿Qué es un meme, según los victorianos?
El término meme fue acuñado siglos más tarde por Richard Dawkins, pero el concepto subyacente —una idea, broma o imagen que se transmite de persona a persona— ya existía mucho antes. Los memes victorianos eran bromas visuales, mensajes crípticos o imágenes extrañas que, en vez de likes, conseguían sonrisas y rumores en las calles y cafés londinenses. Si te pica la curiosidad por ir todavía más atrás, en El Mundo es Flipante ya hablamos de el meme más antiguo del mundo, tallado en piedra.
Los memes victoriano-virales: la postal ‘headless’ y su misterioso éxito
Si pensabas que los montajes fotográficos eran cosas del Photoshop, ¡piénsalo de nuevo! Uno de los primeros memes virales fue la postal “headless”. Los fotógrafos victorianos manipulaban negativos para crear retratos en los que las personas aparecían… ¡decapitadas y sosteniendo su propia cabeza! El resultado era macabro pero divertidísimo y fue un auténtico fenómeno en fiestas y reuniones sociales.
El primer “share”: de boca en boca y… ¿por correo postal?
En ausencia de Internet, los memes recorrían pueblos y fronteras mediante postales, periódicos satíricos y encuentros en los cafés. Así, los más creativos podían replicar el meme, modificarlo y enviarlo a amigos o familiares, quienes a su vez lo reinterpretarían, generando algo muy similar a lo que hoy llamamos “plantillas de memes”.
«Kilroy was here» versus «The Great Moon Hoax»: proto-memes internacionales
Quizá uno de los ejemplos más famosos de memes previos a internet sea el grafiti “Kilroy was here”, pero otro gran candidato al título de primer meme viral victoriano fue “The Great Moon Hoax” de 1835. El periódico The Sun publicó una serie de artículos falsos sobre criaturas lunares, que se volvieron la comidilla internacional. Gente de todas partes creía (o fingía creer) en hipnotizantes hombres-murciélago de la Luna… y la noticia no tardó en “viralizarse” gracias a la imprenta y al cotilleo. Si quieres una explicación clara del fenómeno, aquí tienes un buen resumen sobre qué fue el Great Moon Hoax.
¿Memes o fake news?
El límite entre broma viral (meme) y noticia sensacionalista siempre fue borroso. Tanto la prensa satírica como los rumores servían para entretener y, a veces, para ridiculizar aspectos políticos o sociales. Lo realmente fascinante es que, igual que hoy, las bromas se transformaban y adaptaban para provocar la máxima reacción posible. El objetivo era siempre: que todos hablaran de ello.
La viralidad analógica: ¿cómo se compartía un meme sin redes sociales?
Aunque parezca imposible, la viralidad ya existía antes de Internet. Así es como los memes victoriano-analógicos conquistaban corazones (y carcajadas):
- Postales y cartas: Lo que hoy compartes en WhatsApp, entonces se enviaba como tarjeta ilustrada o carta con chistes y juegos de palabras.
- Periódicos humorísticos: Los diarios satíricos publicaban imágenes o textos graciosos que se reproducían hasta la saciedad.
- Café y tertulias: Espacios donde las bromas se contaban, imitaban y adaptaban, saltando de grupo en grupo como un auténtico GIF analógico.
Además, muchos de estos memes se servían de ilustraciones llamativas y juegos de ingenio en revistas y libros populares, algo así como los stickers de Telegram… pero en versión tinta y papel.
Ejemplo visual: el primer “photobomb” victoriano
Para los amantes de los memes visuales, el vídeo de arriba explora los extraños y divertidos retratos «meme» del siglo XIX. ¡Te sorprenderás con la creatividad de nuestros antepasados analógicos!
En este vídeo encontrarás un recorrido por algunos de los memes visuales más sorprendentes y extravagantes de la época victoriana. Descubre cómo los trucos fotográficos y el sentido del humor inglés daban lugar a imágenes que hoy parecerían recién salidas de un foro de internet… ¡pero realizadas hace más de un siglo!
¿Por qué nos fascinan los memes desde hace siglos?
Los memes cumplen una función social: divertirnos, crear comunidad y hacernos reflexionar a través del humor. Ya sea a través de una postal decapitada o un sticker digital, el ser humano parece tener una necesidad intrínseca de compartir bromas y códigos secretos con quienes le rodean. Quizá sea por eso que, aunque evolucionen los formatos, la cultura meme sigue más viva que nunca.
Aprendiendo de la viralidad victoriana
¿Te imaginas cómo se sentiría un meme victoriano si despertara hoy y descubriera TikTok? Probablemente haría lo mismo que entonces: buscaría la manera más ingeniosa de hacerse viral, conectando personas y sacando una buena risa.
Conclusión: la eterna (y victoriana) sed de viralidad
De las cartas misteriosas a los hilos de Twitter, los memes han recorrido un largo, divertidísimo y creativo camino. El primer meme de la era victoriana nos demuestra que la viralidad no depende de la tecnología: basta con un poco de imaginación y ganas de compartir el ingenio. Así que la próxima vez que compartas un meme, ¡brinda por los pioneros victorianos!
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