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Dados trucados en la Antigua Roma: el engaño en los juegos de azar

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El dado romano que nunca caía en seis

Hay pocas cosas tan sospechosas como un dado “normal” que, casualmente, nunca te da lo que necesitas. Y si alguna vez has pensado que la picaresca es un invento moderno, prepárate para un viaje alucinante a la época de los gladiadores y los banquetes de bacanal, donde los juegos de mesa ya eran cosa seria… y donde los dados podían esconder secretos.

Un dado romano muy especial (y sospechoso)

Los juegos de azar y los dados tienen una historia tan larga como las primeras civilizaciones. Sin embargo, en plena Roma imperial, entre centuriones, filósofos y patricios, circularon unos curiosos dados que parecían decididos a borrar el seis de la faz de la arena de juego. Pero ¿por qué? ¿Y cómo lograron semejante artefacto?

El dado: algo más que un simple cubo

Hoy estamos acostumbrados a dados perfectos, fabricados con precisión. Pero en el pasado, la tecnología era otra cosa. Los romanos solían fabricar dados de hueso, bronce e incluso cristal, pero una de las características más curiosas es que muchos de estos dados eran visiblemente irregulares.

Ya lo apuntan, con fascinación, desde el blog El Club del Dado: algunos dados de la época tenían caras de tamaños distintos, vértices redondeados o incluso los números distribuidos de manera poco ortodoxa. No era solo torpeza: en muchas ocasiones, era una maniobra premeditada para favorecer ciertos resultados. En el caso de nuestro dado protagonista, la víctima habitual del timo era… el número seis.

¿Por qué odiaban tanto el seis?

No es que los romanos tuvieran fobia al seis. De hecho, el seis era un número tan apreciado como cualquier otro. El problema es que en determinados juegos, sacar un seis podía ser demasiado… ventajoso.

Trucos en la taberna

Imagina una taberna romana: hay vino, risas y un ambiente de apuestas. En muchos juegos, el seis era el número “de la suerte”, el que te podía hacer ganar de inmediato una apuesta. Así que, con la ayuda de artesanos (y oportunos sobornos), empezaron a circular dados con una forma tan sutilmente asimétrica que, al caer, rehuían obstinadamente mostrar un seis.

¿Fue el primer truco de magia? ¡Casi! Porque en los juegos romanos, quien controlaba el dado, podía manipular su destino. Y si te pica la curiosidad, desde el blog La BSK recopilan muchísimas anécdotas históricas sobre trampas en los juegos de mesa. No te lo pierdas si amas las buenas historias lúdicas.

El arte de falsear el azar

¿Cómo funcionaba el truco? Estos dados aparentemente normales tenían uno o dos lados ligeramente abultados (los opuestos al seis), haciendo que el dado, por mera física, tendiera a asentarse en el seis y mostrar cualquier otro número encima. Así, parecería que el azar manda, cuando en realidad todo estaba controlado por la astucia romana.

La arqueología saca los trapos sucios

La clave de este misterio ha salido a la luz gracias a descubrimientos arqueológicos. En más de una excavación, los arqueólogos hallaron dados romanos donde el seis parecía ser un invitado de piedra: en cientos y cientos de tiradas, raramente aparecía. Mediciones y ensayos han confirmado que esos dados estaban desequilibrados a propósito.

Incluso algunos dados eran tan evidentemente irregulares que hoy serían fácilmente detectados por un jugador moderno. Pero en un ambiente poco iluminado y con apuestas de por medio, la emoción podía más que la razón.

¿Cómo sería la reacción si lo hicieras hoy…?

Para ilustrar cómo un simple truco con dados puede revolucionar una partida (¡y hasta desafiar a la autoridad!), te dejamos un vídeo divertidísimo con un toque diferente. Este SOLDADO quiso gastar una broma a su comandante en el ejército chino durante una curiosa prueba de sensibilidad al sueño. Descubre cómo un pequeño engaño puede tener consecuencias inesperadas, entre el humor y la sorpresa:

Después de ver cómo el azar puede estar amañado, ¡imagina las carcajadas (y disgustos) que generaría un dado romano que nunca caía en seis en tus partidas!

¿Se puede jugar hoy con dados trucados?

Si bien sería un escándalo usar un dado así en una partida oficial (¡anularían tu victoria en cualquier torneo moderno!), muchos aficionados a la historia recrean juegos antiguos y fabrican sus propios dados tramposos para experimentar cómo era jugar al estilo romano. Eso sí, se recomienda avisar antes a tus compañeros, para evitar tragedias y amistades rotas.

¿Te animarías a tirar el dado romano que nunca da seis, o prefieres confiar en los dados clásicos? Si quieres saber más sobre la fascinante (y a veces tramposa) historia de los juegos de mesa, te recomendamos explorar otros fantásticos relatos en La BSK o El Club del Dado.

La leyenda vive en tu mesa de juego

La próxima vez que juegues al parchís, al monopoly o a cualquier juego de dados, recuerda: el azar siempre es un poco caprichoso, pero en la Roma antigua, la suerte no siempre era tan inocente. Aquellos dados tramposos siguen alimentando leyendas y, por qué no, enseñándonos que la creatividad (y el ingenio para hacer trampas) también tienen solera histórica.

¿Te has quedado con ganas de más curiosidades históricas y frikis? Explora el resto del blog, sumérgete en el mundo de los juegos y descubre secretos que harán de ti el mejor narrador de tu mesa. ¡No te lo pierdas!

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