¿Alguna vez has sentido que algunos vehículos simplemente “dan vueltas” sin llegar a ninguna parte? Pues, en el mundo de los inventos locos del transporte, eso es literal. Hoy nos sumergimos en una de las creaciones automovilísticas más extravagantes de la historia: el coche diseñado para circular solamente en círculos. Sí, leíste bien. Olvida la conducción en línea recta o los giros cerrados deliberados… Hablamos de un coche que solo puede dar vueltas alrededor de sí mismo. ¿Absurdo, divertido o una genialidad oculta? Te invitamos a seguir leyendo y descubrir la historia detrás de este curioso invento que desafía el sentido común (y el sentido de la orientación).
La génesis de una idea redonda
Antes de que empieces a preguntarte “¿por qué alguien haría esto?”, debes saber que la creatividad humana no conoce límites cuando se trata de vehículos. Ya hemos visto desde patinetes voladores hasta monopatines motorizados. Sin embargo, la inspiración para crear un coche que solo circula en círculos tiene su origen en una mezcla de humor, experimentación y arte.
El inventor detrás de esta locura automotriz fue el ingeniero británico Alistair Ramsay, quien a finales de los años 70 decidió que los coches demasiado convencionales habían saturado nuestras carreteras. ¿Por qué viajar del punto A al punto B, cuando puedes estacionarte elegantemente en el mismo lugar y dar vueltas como un compás humano?
¿Y cómo funciona?
Muchos se imaginarán que diseñar tal vehículo es fácil —“¡Solo ponle ruedas y que giren!”—, pero nada más lejos de la realidad. El secreto está en el mecanismo de dirección: el coche circular puede moverse solo a través de un eje central conectado a un sistema eléctrico que acciona las ruedas en perfecta armonía, permitiendo que la carrocería gire de modo constante y uniforme. Es imposible cambiar de dirección. Es como estar permanentemente dentro de una glorieta… pero sin salida posible.
¿Un invento inútil o un experimento social?
No faltaron detractores que catalogaron este vehículo como el colmo de lo absurdo. ¿Quién querría ir siempre en círculos? Sin embargo, más allá de este cuestionamiento evidente, el coche encierra reflexiones y aplicaciones inesperadas.
Entre el arte y el humor: el coche circular en la cultura pop
Alistair Ramsay no diseñó su auto para las autopistas, sino para provocar sonrisas y debatir sobre los límites del transporte. El coche fue presentado en exhibiciones y festivales de arte, donde acaparó la atención de niños, adultos y medios de comunicación. Su imagen ha sido replicada en viñetas, series animadas e incluso inspiró bromas dentro del mundo del motor. Según algunos sociólogos, este automóvil representa una sátira viva sobre nuestro afán de movilidad sin destino claro, una especie de “hamster en su rueda gigante”.
Si los inventos delirantes del mundo motor te fascinan, te recomendamos echar un vistazo a sitios especializados en rarezas automotrices, como Motorpasión y Jalopnik.
Aplicaciones prácticas inesperadas
¿Sabías que ciertos ingenieros y arquitectos aprovecharon la idea del coche circular para experimentar con movimientos precisos en espacios pequeños? Por ejemplo, se propuso su uso en grandes almacenes o exposiciones, donde un vehículo capaz de girar constantemente sobre su eje facilitaría la visualización de productos desde todos los ángulos sin ocupar espacio desplazándose de lado a lado. Además, algunos especialistas en robótica adaptaron el concepto para robots y plataformas giratorias en laboratorios.
El coche circular en acción: ¿Cómo se ve?
Si todavía te cuesta imaginar cómo es subirse a un coche que solo se mueve en círculos, aquí tienes un vídeo que explora una idea similar, aplicada a la arquitectura y construcción de portones corredizos. Aunque no es un coche que circule en círculos exactamente, este video demuestra la increíble creatividad en ingeniería para resolver (o en este caso, hilar) movimientos circulares que pueden inspirar a inventores y constructores. ¡Dale al play y prepárate para sorprenderte!
En este vídeo titulado “Ideas para portones corredizos” descubrirás cómo el giro, el diseño circular y la creatividad pueden revolucionar tanto la arquitectura como el transporte. Aunque el protagonista no es un coche circular, los principios de ingeniería aplicados resultan igual de ingeniosos.
De la carcajada al laboratorio: ¿el futuro de los transportes locos?
El paso del tiempo no ha borrado la huella del coche circular. No solo por su rareza, sino por el debate que despierta sobre los futuros posibles de la movilidad. ¿Y si en las grandes ciudades, donde el espacio es cada vez más reducido, el futuro estuviese en una movilidad “compás” o en vehículos capaces de moverse de maneras poco convencionales?
Las marcas automotrices no han apostado aún por el “coche que nunca avanza”, pero sí se están aventurando en tecnologías cada vez más fantasiosas, como coches capaces de moverse lateralmente, hacer giros de 360 grados sobre sí mismos o aparcar en lugares imposibles. ¡Nunca digas “nunca”! La historia de los inventos de transporte locos está llena de sorpresas…
¿Te animarías a dar una vuelta infinita?
Puede que nunca veamos flotas enteras de coches circulando en círculos por la ciudad, pero el ingenio y la locura detrás de este modelo nos recuerdan que las reglas del transporte están para ser desafiadas. Ya sea para divertirnos, reflexionar o simplemente imaginar lo imposible, inventos como el coche circular hacen del mundo del motor una pista interminable de sorpresas.
¿Tienes sed de más curiosidades rodantes e inventos que desafían el sentido común? ¡Sigue explorando nuestro blog y sumérgete en la historia de los vehículos más absurdos, creativos y alocadamente geniales del planeta!

