Soy Miguel. Y llevo casi 30 años metido en esto de Internet.
Cuando empecé a trabajar en el mundo digital, Google todavía no dominaba nuestras vidas, las redes sociales no existían y eso de hablarle a una inteligencia artificial para que te ayudara a trabajar habría sonado bastante más raro que muchas de las historias que publico en esta web.
Desde entonces han pasado casi 30 años.
He trabajado en producto digital, experiencia de usuario, diseño, tecnología, innovación y transformación digital, participando en proyectos grandes, pequeños, complejos, corporativos y de esos en los que alguien entra en una reunión diciendo que “solo hay que cambiar un botón” y seis meses después sigue habiendo gente discutiendo dónde colocar el botón.
Digamos que he visto unas cuantas cosas.
Y seguramente por eso acabé creando El Mundo es Flipante.
Una web nacida de una obsesión bastante sencilla
Siempre me ha gustado descubrir cosas.
Historias que parecen inventadas pero sucedieron de verdad. Lugares absurdos. Personajes increíbles. Errores históricos que cambiaron el mundo. Animales capaces de hacer cosas que parecen diseñadas por un guionista pasado de cafeína. Misterios, ciencia, tecnología, inventos, casualidades y acontecimientos que te obligan a comprobar dos veces si lo que acabas de leer es cierto.
Ese es el combustible de elmundoesflipante.com.
No pretendía crear una enciclopedia ni otro medio lleno de artículos escritos con corbata. Quería construir un lugar donde entrar cinco minutos y salir pensando:
“No puede ser verdad.”
Y entonces descubrir que sí.
Eso es probablemente lo que más me divierte de este proyecto.
Tecnología, inteligencia artificial y ganas de probar cosas
Además de las historias curiosas, hay otra cosa que me ha acompañado durante toda mi carrera: una cierta incapacidad para dejar tranquila una tecnología nueva.
Me gusta probarla.
Entender cómo funciona.
Y, sobre todo, intentar encontrarle una utilidad antes de que alguien prepare un PowerPoint de 87 diapositivas explicándome que va a cambiar el mundo.
En los últimos años buena parte de esa curiosidad se ha ido hacia la inteligencia artificial, la automatización y las nuevas formas de crear productos y contenidos digitales.
Trabajo con IA, experimento con ella y la utilizo para investigar, diseñar procesos, automatizar tareas, generar ideas y explorar maneras diferentes de construir experiencias digitales.
Y El Mundo es Flipante también es mi pequeño laboratorio.
Aquí puedo probar cosas que probablemente tardarían meses en pasar todos los filtros de un gran proyecto corporativo. Automatizaciones, nuevos formatos, herramientas, experimentos con inteligencia artificial, contenidos para redes sociales o maneras diferentes de contar una historia.
Algunas funcionan.
Otras acaban educadamente enterradas en algún rincón del servidor.
Forma parte de la gracia.
Porque Internet todavía puede servir para descubrir cosas
Hay días en los que Internet parece haberse convertido en una mezcla infinita de vídeos verticales, discusiones entre desconocidos y gente intentando venderte un curso para enseñarte a vender cursos.
Pero debajo de todo eso sigue existiendo algo que me fascinó desde el principio.
La posibilidad de descubrir.
Puedes empezar leyendo sobre una frontera que atraviesa el salón de una casa y terminar media hora después investigando una medusa que puede rejuvenecer, una batalla perdida de la forma más absurda imaginable o un tipo que sobrevivió a algo que estadísticamente debería haberlo convertido en una nota al pie de página.
Ese espíritu es el que intento mantener aquí.
Curiosidad sin solemnidad.
Historias interesantes sin necesidad de ponerse una bata blanca para contarlas.
Contenido para gente a la que todavía le gusta encontrarse con algo que no sabía cinco minutos antes.
¿Quién hay detrás de El Mundo es Flipante?
Me llamo Miguel Ángel Benítez y llevo casi tres décadas trabajando alrededor de Internet, los productos digitales, el diseño, la experiencia de usuario, la innovación y la tecnología.
Durante mi carrera he trabajado con grandes organizaciones, equipos multidisciplinares y proyectos de transformación digital de prácticamente todos los tamaños.
Pero El Mundo es Flipante juega en otra liga.
Es personal.
Es uno de esos proyectos en los que puedo mezclar muchas de las cosas que me gustan: tecnología, inteligencia artificial, Internet, divulgación, creatividad, automatización y esa fascinación bastante infantil por descubrir algo y tener inmediatamente ganas de contárselo a alguien.
No hay un gran comité editorial reunido alrededor de una mesa decidiendo qué es suficientemente flipante para aparecer aquí.
Básicamente hay una pregunta mucho más sencilla:
¿Yo se lo contaría esta noche a alguien tomando una cerveza?
Si la respuesta es sí, tiene bastantes posibilidades de acabar publicado.
Si has llegado hasta aquí buscando curiosidades, historias sorprendentes, misterios, ciencia, tecnología, historia, lugares increíbles o acontecimientos difíciles de creer, estás en el sitio adecuado.
Puedes empezar por cualquier artículo.
El riesgo es que abras otro después.
Y otro.
Y acabes veinte minutos más tarde sabiendo por qué hay una ciudad donde morir supone un problema administrativo, cómo una frontera puede atravesar literalmente una casa o qué criatura ha encontrado una manera bastante creativa de discutir con la muerte.
Internet también debería servir para eso.
Para perder un poco el tiempo y tener la sensación de que, curiosamente, no lo has perdido del todo.
Bienvenido a El Mundo es Flipante.
