¿Qué pasaría si alguien decidiera separar a gemelos al nacer, entregarlos a familias distintas sin que nadie sepa de la existencia del otro, y luego observar sus vidas como si fueran ratones de laboratorio? Esto parece el inicio de una novela de ciencia ficción o el guion de una película perturbadora, pero lo cierto es que fue un experimento real, y una de las historias más wow de la ciencia social del siglo XX. Ponte cómodo, porque lo que vas a leer a continuación rompe todos los esquemas de lo que creías posible en la investigación científica y te hará cuestionar los límites de la ética.
El origen: cuando la psicología cruza la línea
En plenos años 60 y 70, un grupo de investigadores decidió explorar los eternos debates sobre el origen de nuestra personalidad: ¿somos criaturas del ambiente o está todo predeterminado en nuestros genes? Pero, en lugar de hacer encuestas o entrevistas, optaron por separar gemelos y trillizos al nacer, colocándolos en familias con realidades distintas, y luego observarlos en secreto durante años. ¿El propósito? Medir hasta dónde llegaba la influencia de la genética frente al entorno. Sí, así de salvaje como suena.
La mente detrás del plan: Peter Neubauer
La mente responsable de este experimento fue Peter Neubauer, un psiquiatra austriaco que emigró a Estados Unidos huyendo del nazismo. Junto con otros colegas, orquestó el estudio a través de la Jewish Board of Guardians y la Louise Wise Adoption Agency, ocultando a las familias la existencia de los hermanos gemelos o trillizos separados.
Casos emblemáticos que parecen de película
La historia se mantuvo oculta durante décadas, hasta que varios hermanos separados empezaron a encontrarse de formas totalmente inesperadas. Uno de los casos más famosos es el de los «Trillizos de Nueva York», que no solo compartieron los mismos gestos y hábitos pese a crecer separados, sino que acabaron reuniéndose por pura casualidad y convirtiéndose en celebridades.
Los trillizos idénticos: la verdad sale a la luz
En 1980, Robert Shafran, Eddie Galland y David Kellman, tres jóvenes de 19 años, descubrieron que eran hermanos tras crecer toda su vida completamente apartados. Este reencuentro fue tan extraordinario que hasta se hizo un documental: Three Identical Strangers.
Durante años, parte del debate público y periodístico sobre el caso se ha apoyado en trabajos de investigación como el reportaje de The New York Times Magazine sobre el estudio de gemelos separados, que pone el foco en el secretismo, los actores implicados y el impacto real en las familias.
Ética en la ciencia: ¿hasta dónde llegar para saber más?
Cuando la historia se hizo pública, la comunidad científica y la opinión pública pusieron el grito en el cielo. ¿Vale la pena sacrificar la estabilidad emocional de varias familias por unos resultados que, años más tarde, quedaron semicerrados bajo llave? Nadie fue avisado, nadie dio su consentimiento. Todo ello desencadenó una ola de críticas que sigue generando intensos debates sobre ética en psicología y sociología.
En el fondo, este caso choca de frente con principios básicos como el consentimiento informado en investigación con humanos y con marcos éticos ampliamente aceptados como el Informe Belmont. Y si te interesan historias donde la investigación también se asoma al abismo, aquí en el blog ya hablamos de el Experimento Milgram sobre obediencia a la autoridad.
Las consecuencias emocionales
Muchos de los niños que participaron en este experimento, tras reencontrarse, declararon sentimientos de traición, abandono e incluso ansiedad por haber vivido una vida “prestada”. Mientras los científicos soñaban con resolver el enigma de la naturaleza frente a la crianza, los protagonistas de la historia lidian aún hoy con las secuelas emocionales que dejó esta investigación extrema.
El legado del experimento
Aunque los archivos del estudio original siguen en su mayoría sellados hasta 2066, se sabe que los resultados fueron ambiguos. Sí, los hermanos mostraban asombrosos parecidos incluso cuando nunca se vieron, pero las diferencias también fueron marcadas, especialmente en temas de salud mental. Lo que sí dejó claro este experimento es la importancia absoluta de la ética y el consentimiento informado.
¿Ciencia o distopía? Reflexionando sobre los experimentos humanos
El experimento de los gemelos separados al nacer es una de esas historias que nos hacen mirar la ciencia con asombro (y un poquito de miedo). ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para conocer la verdad sobre nosotros mismos? Sin duda, este episodio se lleva uno de los primeros puestos en la lista de Ciencia WTF y Experimentos Raros, mostrándonos el lado más oscuro de la curiosidad humana.
¿Te atreves a seguir explorando curiosidades tan inquietantes?
Si esta historia te dejó con la boca abierta y el pulso acelerado, te invitamos a sumergirte en el resto de las wondercuriosidades que tenemos para ti en nuestro blog. ¡Prepárate para descubrir la ciencia más extraña, los experimentos más polémicos y los hechos que te harán decir “WTF!” en voz alta!
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